sábado, 18 de febrero de 2017

La Barcelona Condal vista por los dibujantes de El Rrollo Enmascarado

El Rrollo enmascarado, 1973

Octubre de 1973. Nazario, Mariscal, los hermanos Farriol, Max, Montesol, Pamies, Roger, Isa y Juan Villafuerte publican El Rrollo enmascarado, considerado como el primer cómic underground español. Término, el de underground, utilizado para referirse a un tipo de cómic contracultural, nacido en los Estados Unidos, destinado a un público adulto en lugar de al infantil y que, además, tenía la particularidad de que la edición, impresión y distribución iban a cargo de sus propios autores.

Miguel Farriol fue el encargado de la portada de este primer número del que se imprimieron 1.000 ejemplares en color, aunque, legalmente, tan solo se declararon 300 de los cuales 6 se presentaron al Ministerio de Información y Turismo para su revisión censora. El resultado fue el secuestro inmediato de la revista y las planchas originales más una petición de multa de 15.000 pesetas, varios años de inhabilitación y 6 meses de arresto por escándalo público para el autor de la portada y responsable de la publicación. Al final, la cosa no fue tan lejos y en la sentencia, dictada el 31 de mayo de 1974, Farriol fue absuelto.

Antes, con la revista aun secuestrada y esperando el juicio, sus autores habían conseguido realizar una segunda impresión (de 2.000 ejemplares en blanco y negro) que vendieron, de forma clandestina, en los bares de Barcelona.

En 1975 El Rrollo fue reeditado (por Producciones editoriales), junto con los otros dos tebeos del grupo, Catalina y Pauperrimus, pero hoy este no es el foco de interés de este post sino las dos páginas centrales de ese primer número del Rrollo enmascarado que fue objeto de secuestro.

El Rrollo (1975, Producciones Editoriales)

Las páginas de las que hablo son un plano de Ciutat Vella concebido como una especie de juego del laberinto en el que un joven marinero deberá entrar si quiere llegar hasta la “señora”. Inicialmente convencida de que este era un mapa realizado exclusivamente por Nazario,  así lo hice constar en este post. Al menos, eso es lo que aseguraban todas las fuentes consultadas. Pero por suerte, un comentario en el post (de Roger, unos de sus autores) me avisaba de mi error y me informaba que, de las viñetas aquí reproducidas, tres son de Pamies y una del 'Jefe'. Es decir, Miguel Farriol, ya que así es cómo le llamaban sus compañeros.



Dicho mapa delimita la zona entre el Paral·lel y el barrio gótico, pasando por el chino y varios tramos de la Rambla (dels Estudis, Canaletes, Santa Mònica) hasta llegar a la Catedral y la plaça del Rei. Comprende un entramado de calles abarrotadas donde en cada sitio pasa algo.



En este mapa-laberinto se mezclan los símbolos de la cultura popular catalana (castellers y bandas de músicos con barretina) con hippis, marineros y hasta un “pijo” convenientemente señalado como tal.

Así, en la Rambla dels Estudis veremos a unos hippis manifestándose y a un señor con traje que los espía tras un árbol. También, una ambulancia estacionada por si “pasa algo”. De hecho, un ambulanciero le dice al otro: “quedémonos aquí, Pepe, que si no luego nos van a necesitar”.

Entre la Rambla de Santa Mònica y Drassanes una colla castellera eleva un castell gracias al esfuerzo de un extremeño que aguanta todo el peso. Casualmente, es el único del grupo que no es catalán. Aguanta estoicamente mientras unos cuantos, que se hallan en la base, hacen “pinya”. En la cúspide del Castell, un icono del skyline de Barcelona: el monumento a Cristóbal Colón.


En el Paral·lel no se olvidan de dos lugares míticos de la época: El Molino y el Apolo. En la calle Robador, putas, el bar Ocaso y un borracho vomitando. Mientras, en la calle García Morato (actual avenida Drassanes) se encuentra un travesti de la zona. Tras él, al fondo, dos rótulos indican la calle de l’Arc del Teatre y la ubicación del Villa Rosa (local donde en su día bailó Carmen Amaya). En la calle San Ramón queda un espacio libre para que el lector dibuje lo que le venga en gana.



En la zona delimitada entre Paral·lel, Conde del Asalto (actual Nou de la Rambla) y Arc del Teatre hay tabernas, pensiones, el London Bar y una tienda de trajes de novias. Muy cerca, en la calle Junta de Comerç con Sant Pau, un rótulo indica el lugar exacto donde vivían los hermanos Farriol.

Al final de la calle Escudellers Mortadelo y Filemón intentan ayudar al marinero que aún busca a la “señora” y le indican hacia dónde tirar. La plaça Reial está llena de hippis. En cambio, en la plaça del Rei solo hay dos tocando la guitarra y fumándose unos porros. En la calle Boquería, en el cinematógrafo Capitol anuncian “Tarzán y la planta mágica”, una película que imagino que nunca existió en la que Tarzán y la mona chita se supone que se drogaban.




Finalmente, tampoco faltan el mendigo, el puesto de limpiabotas ni los típicos viejos verdes lanza piropos a una “tía chula” que pasaba por allí. 


miércoles, 21 de diciembre de 2016

Recomendaciones literarias para esta Navidad




Aquí está el post tradicional de estas fechas sobre las lecturas que hemos pedido en casa como regalo de Navidad, lo único que esta vez he incluido un par más que considero de obligada recomendación.

Debido a mi especial interés por la historia de finales del siglo XIX y principios del XX, los libros en los me he fijado y que ahora relaciono están dedicados (en buena parte) a ese periodo de la historia.



La historia de los fantasmas (Roger Clarke) – Editorial Siruela

Hace unos meses publiqué en Canino un texto titulado Cazafantasmas de tiempos remotos en el que desgranaba varios casos de supuestos  médiums, fotógrafos que te retrataban con tus ancestros e incluso un científico reputado que creía ciegamente en los espíritus. Todos, situados cronológicamente entre finales del siglo XIX y principios del XX.

Disfruté enormemente investigando y luego escribiéndolo pero me quedé con muchas ganas de saber más cosas de los inicios del espiritismo y estoy segura que este libro me las explicará.

La Felguera

En La Felguera se definen como “una editorial que, bajo la apariencia de una sociedad secreta, se dedica a revelar los mejores secretos de nuestra época”. Su línea editorial, muy bien definida y totalmente acorde con mis intereses, la sitúan entre mis favoritas. Un ejemplo de lo que digo es esta joya que acaban de sacar.

Los Resurreccionistas eran bandas de ladrones que sustraían cadáveres de los cementerios para traficar con ellos vendiéndolos a cirujanos y anatomistas para la investigación científica. De hecho, en Barcelona aún conservamos el antiguo teatro anatómico, construido para ese fin (la investigación) en la sede del Real Colegio de Cirugía (actual Real Academia de Medicina de Cataluña),  en el número 47 de la calle del Carme  y al que dedicamos un capítulo en el libro Anecdotario de Bcn.

Diario de un resurreccionista tiene la virtud de incluir el único diario que se conserva de un verdadero ladrón de cuerpos, llamado Jack Naples, que fue editado en 1896 por James Blake Bailey para la Biblioteca del Real Colegio de Cirujanos de Londres. Por tanto, una crónica en primera persona de lo que fue la Inglaterra victoriana.


Las brujas de la noche (Lyuba Vinogradova) – Editorial Pasado y presente

Con este título, posiblemente el lector se pregunte quiénes deben ser las brujas de la noche. Pues son las aviadoras soviéticas que participaron en la segunda Guerra Mundial. Sí, mujeres rusas que combatieron contra los nazis. Una historia muy desconocida y extremadamente atractiva que cuenta las dificultades con las que se encontraron estas chicas a la hora de participar activamente en tal conflicto bélico. Eran casi un millón y  fueron las únicas mujeres del mundo que participaron en esta guerra como pilotos de combate haciendo lo mismo que sus compañeros masculinos. Al principio, hasta vestían iguales uniformes (ropa interior incluida) y encima tenían que soportar continuos comentarios machistas de colegas y superiores, como los del comandante del regimiento en el que estaba Raisa Belyaeva, que le decía “no quiero enviarte de misión porque eres demasiado bonita”.

No quiero acabar este post sin antes hablar una vez más de los dos libros en los que he participado este año: Anecdotario de Barcelona y La Barcelona d’Hermes. Ambos con la misma ciudad de trasfondo pero enfocados de forma muy distinta.



Anecdotario de Barcelona (Editorial Comanegra)

De él poco me queda por decir que no haya dicho ya. Solo recordar que cuenta una historia de Barcelona (ilustrada por Pep Brocal), diferente a la tradicional y conocida. Ordenada cronológicamente, tiene su inicio en un relato mitológico sobre la fundación de la ciudad para terminar con las últimas manifestaciones de arte urbano. Alejándonos de la historia que se explica en los manuales y de la Barcelona de postal, es un compendio de treinta anécdotas donde la historia y la leyenda se acaban mezclando.

Si queréis saber más cosas acerca de este libro, aquí os dejo los enlaces a algunas de las entrevistas y reportajes que nos han hecho en los distintos medios de comunicación.

-          Entrevista en Barcelona FM




La Barcelona d’Hermes (Editorial Albertí)

Aquí, el colectivo de los Cazadores de Hermes usamos al dios griego Hermes (símbolo del comercio y fundador de Barcelona junto a su hermastro Hércules)  como hilo conductor para trazar un recorrido por la ciudad, a través de 9 capítulos escritos en forma de ruta, y en los que estamos acompañados de diversas personas expertas en la historia de Barcelona con las que comentamos anécdotas y curiosidades de los lugares por los que pasamos.


Tanto el Anecdotario como La Barcelona d’Hermes contienen elementos de todo aquello que me gusta y que, en parte, queda reflejado en este texto acerca de los libros que, en casa, hemos pedido a Santa Claus y a los Reyes Magos. En ellos aparecen espiritistas de tiempos antiguos, anatomistas, ladrones de cadáveres y aviadoras combatientes de la II Guerra Mundial. Personajes que hablan de hechos y situaciones que son especialmente de nuestro interés. 

sábado, 19 de noviembre de 2016

El 'Anecdotario de Barcelona' y la investigación en archivos históricos


La elaboración del Anecdotario de Barcelona nos ha comportado un trabajo de investigación a ambos que, en mi caso, me ha llevado a tener que hablar con personas relacionadas con algunas de las historias relatadas y, también, a visitar archivos históricos, uno de los cuales es el de la basílica de Santa María del Pi.

Acudí a este archivo con el libro prácticamente terminado, estando en fase de corrección. El motivo fue una noticia acerca del funambulista Blondin y su estancia en Barcelona (en abril de 1863) para actuar en la plaza de toros de la Barceloneta. Conocido como El gran Blondin, se había hecho famoso por haber cruzado las cataratas del Niágara (en 1859) caminando sobre un cable de acero. Dicha anécdota aparece en el capítulo dedicado a las tres plazas de toros que hubo en esta ciudad.



La noticia que me llevó al archivo fue un pequeño reportaje emitido en BTVNoticies donde se explicaba que allí se conservaba una carta del empresario del teatro del Liceu dirigida al párroco del Pi, en la que le pedía que instalara una cuerda que uniera el campanario de su iglesia con el de la catedral para que Blondin pudiera pasearse sobre él y así promocionar su próximo espectáculo en el Torín. Al final, la petición no fue atendida. De haberse realizado habría aparecido en la prensa y, en cambio, no había rastro en las hemerotecas. Así que me puse en contacto con el archivero (Jordi Sacasas) y fui a verlo en busca de una respuesta. Respuesta que conseguí tras revisar las actas de la Comunidad del Pi además  de las de la Junta de Obras. Aquí, en estas últimas, hallé lo que buscaba. Tras recibir la carta del empresario del Liceo, la Junta se reunió de urgencia y solo un día después, los miembros acordaron no acceder a su petición. Según consta en el acta, "repugna en contribuir a cualquier desgracia que pueda ocurrir".  Esta, y otras anécdotas, son algunas de las que comentamos en este reportaje para el programa Àrtic de BTV, con visita incluida al archivo del Pi.

http://www.btv.cat/alacarta/rtic-1/47677





miércoles, 5 de octubre de 2016

Presentación del "Anecdotario de Barcelona"


Hace justo un año Pep Brocal y yo presentábamos a Comanegra un proyecto editorial un tanto extraño. Consistía en un libro con anécdotas ilustradas sobre distintos lugares y personajes de la historia de Barcelona. Queríamos que fueran curiosas y poco conocidas. Cuanto más mejor, pero sin llegar a pasarse explicando rarezas en exceso. 

La respuesta del director de la editorial (Joan Sala), no se hizo esperar. Fue inmediata para convocarnos a una reunión y, de ese primer contacto, salió un libro estructurado en treinta capítulos donde aparecen: el verdugo Nicomedes Méndez, que le encantaba su trabajo; Buffalo Bill (acompañado de indios, vaqueros, búfalos y caballos) celebrando una rueda de prensa bajo el monumento a Colón; un refugio de la Guerra Civil oculto bajo un garaje; los niños internos en la Casa de la Caritat; el funambulista Blondin intentando cruzar sobre un cable la distancia entre la Basílica de Santa María del Pi y la Catedral. Estos son solo unos pocos ejemplos de lo que contiene el Anecdotario de Barcelona.

Si queréis saber más, podéis consultar la ficha del libro pinchando aquí y venir mañana a su presentación en sociedad. Además, tenemos la suerte de poder contar con Xavier Theros, el mejor maestro de ceremonias que podríamos tener.

Fecha: jueves 6 de octubre
Hora: 19,30 h
Lugar: La Nau Comanegra (Consell de Cent, 159)



martes, 27 de septiembre de 2016

Can Culleretes: 230 años de historia


Hace escasos días el grupo de los Cazadoresde Hermes pudimos disfrutar de una cena excelente en Can Culleretes, el restaurante más antiguo de Barcelona y el segundo de España (tras El Botín en Madrid), según en el libro Guiness de los records. Justo ahora se cumple el 230 aniversario de su apertura, motivo por el cual sus propietarios lo celebran con un menú especial, denominado 1786, en homenaje al año de su fundación.

Previo a la cena, su actual propietaria nos explicó la historia del local. Ella es Montse Agut, y pertenece a la misma familia que regenta otro restaurante clásico de la ciudad: el Agut. Ella nos habló del origen de Can Culleretes y del porqué tiene ese nombre. 

El local, inicialmente era un espacio ubicado frente a la portería del convento de Valldonzella (a extramuros) y se vendía mató, además de chocolate caliente y crema catalana. Tiempo después se transformó en restaurante especializado en comida tradicional catalana y así ha seguido hasta ahora.



¿Y por qué se llama así? Nos preguntamos todos. La respuesta incluye dos versiones. Una, poco convincente, incide en que este restaurante fue el primero en sustituir las cucharillas de madera por otras de metal. Otra explicación, que parece más acertada, apunta al grito de "neneees... culleteeeees" que realizaban los camareros dirigiéndose a las empleadas de la cocina para que se apresuraran a limpiarlas, ya que la gran afluencia de comensales aconstumbraba a superar el número de cucharillas disponibles. Por eso había que limpiar y servirlas constantemente.


En estos 230 años de historia, han pasado por el local famosos de todo tipo: cantantes, actores, escritores, pintores, escultores, políticos… Las paredes, repletas de fotografías dedicadas, dan fe de ello y quien quiera descubrir sus nombres solo tienen que seguir la página de Facebook del restaurante e intentar averiguar quien se esconde tras el juego de las caras escondidas.



Por aquí pasó Picasso y también Mario Cabré. De hecho, el torero era íntimo amigo de los Agut, con los que celebraba, a menudo, la Navidad. IY ya en los últimos años, Iñaki Urdangarín era un cliente habitual. Su foto, dedicada y colgada en la pared, acabó por ser desterrada a petición de los clientes.


La fama de Can Culleretes empezó en un lejano 1890 gracias a Miquel Regàs, que estuvo al frente del negocio hasta que lo traspasó al Gremi d’Hostalers i Cuiners al acabar la Guerra Civil.  Posteriormente, en 1958, Sisco Agut se hizo cargo de él hasta que pasó el relevo a sus hijas, Alicia y Montse, quienes nos atendieron con esmero y dedicación.

Más información, en los blogs Bcn Last Call y lamevabarcelona.com de mis compañeras Núria y Neus, respectivamente.

lunes, 19 de septiembre de 2016

La Mercè 2016: el cartel y el pregón




A mi parecer, este año la Mercè tiene el mejor cartel y pregonero que hayan existido en años, aunque no todos los barceloneses comparten mi opinión.  Tanto Gallardo como Pérez Andújar han recibido palos injustamente. Uno, por haber participado en la campaña de las últimas elecciones municipales a favor de Barcelona en Comú. El otro, por el simple hecho de no ser independentista, mostrarlo públicamente y comparar la Diada con un parque temático.

De hecho, quienes no están conformes con la elección se han mostrado intolerantes y desagradables tanto con Miguel Gallardo como con Javier Pérez Andújar hasta el punto de llegar a organizar un pregón alternativo, protagonizado por Toni Albà, patrocinado por un empresario independentista y promocionado por Pilar Rahola. Por cierto, que si las palabras de Pérez Andújar levantaron ampollas, las de Pilar Rahola  aseverando lo muy desagradable que es la elección de este pregonero, me parecen totalmente desafortunadas.


En tiempos pasados (y no tan lejanos), Miguel Gallardo y Javier Pérez Andújar  recibieron encargos y premios otorgados por el Ayuntamiento sin que nadie se rasgara las vestiduras. Es más, fueron aplaudidos y felicitados. En el año 2001, Gallardo realizaba uno de los carteles más bonitos que existen de las fiestas de Santa Eulalia, mientras que en el 2014 Javier Pérez Andújar recibía el Ciutat de Barcelona por las crónicas sobre dicha ciudad publicadas en El País. Pero claro… En el 2001 Barcelona en Comú todavía no existía y el encargo procedía del ayuntamiento socialista (el alcalde era Joan Clos). En cambio, Pérez Andújar, recibía dicho premio desde el consistorio convergente (Xavier Trias) pero entonces aún no había “molestado” al sector independentista.

Quizá, quienes tanto los critican, deberían pararse a pensar y revisar la trayectoria laboral de ambos. Si lo hacen, y son honestos, verán que tanto uno como el otro son dos genios en sus disciplinas. El cartel de la Mercè de este año lo confirma. Solo hay que compararlo con los de los años anteriores y, especialmente, los más recientes: unas barras de colores apagados realizadas por Sean Scully (2015), unas pompas de jabón flotando sobre la ciudad (Ignasi Alballí, 2014), que no incitan a salir de fiesta para nada o el gigante que sale disparado cuál cohete huyendo de la Mercè (Joan Foncuberta), lo corroboran. Los tres, carteles realizados por artistas que son excepcionales en lo suyo pero mediocres como cartelistas.

Sean Scully, 2015

Ignasi Alballí, 2014
Joan Foncuberta, 2013
Javier Pérez Andújar es, en mi opinión, el mejor escritor español actual. Su libro Paseos con mi madre es un claro ejemplo de lo que digo. Le sigo desde que leía el Quijote en BTV y además tengo la suerte de contarlo como amigo, igual que Miguel Gallardo. De hecho, hace ya algunos años, Javier me escribió un texto magnífico para este blog en el que me contaba cómo Eugenio Forcano (Premio Nacional de fotografía) lo retrató para su primer libro editado por Tusquets, “Los príncipes valientes”.

Foto: Eugenio Forcano



Así que, este año, me siento orgullosa de ver que dos personas que aprecio y admiro son los responsables del cartel y el pregón de La Mercè.


miércoles, 24 de agosto de 2016

El Rey de la Magia y El Ingenio


Lo que acaba de ocurrir es uno de los sucesos más bonitos entre comercios históricos de Barcelona, un crossover entre El Rey de la Magia y El Ingenio en el que el primero ha salvado al segundo de una muerte casi segura.

Sobre El Ingenio ya escribí en su día en este blog, cuando Rosa Cardona decidió que era hora de jubilarse y traspasar el negocio, ya que nadie de su familia quería continuar con él. Ahora, un año después, se acaba de hacer público algo que hace pocos meses me anunciaba una de sus dependientas cuando entré para comprar un regalo de cumpleaños: había posibilidades de que la tienda sobreviviera ya que alguien había mostrado su interés. Ella no me llegó a decir el nombre de la persona en cuestión: Pau Martínez, propietario del Teatro Museo El rey de la Magia e hijo del matrimonio formado por Josep María Martínez y Rosa María Llop, quienes regentan el histórico local de El Rey de la Magia.

Ese mismo día, me fui a casa con el obsequio que iba a buscar pero también con este recortable de personajes de Sherlock Holmes, una rareza que tenían saldada en la tienda y de la que me enamoré.



Hasta hoy siempre he evitado hablar del Rey de la Magia en el blog, no por falta de interés sino por considerarlo un lugar conocido que ya ha salido mucho en otros medios pero ahora, debido a la adquisición del Ingenio, es el momento adecuado para dedicarle un post.

El Ingenio y El Rey de la Magia, ambos comercios históricos de Barcelona  protegidos por el ayuntamiento, han llegado a un acuerdo para salvar al primero, que estaba condenado desaparecer. Algo parecido le ocurrió al Rey de la Magia en 1984. Pasó por un estado similar cuando la sobrina de Carlston, su segundo dueño, decidió abandonar el oficio. Joan Brossa, que era un fanático de ese local (de hecho le había dedicado unos cuantos versos), convenció a su amigo Josep María Martínez para que se lo quedara. Y así fue.

El Rey de la Magia por Jordi Marsal

Los orígenes del Rey de la Magia se remontan a 1881. Los del Ingenio, a 1838. Los dos tienen en común el haber nacido en el siglo XIX, tener su propio taller (uno dedicado a gigantes y cabezudos y el otro a instrumentos de ilusionismo), Joan Brossa como entusiasta de los dos lugares y un gegantó del fundador del Rey de la Magia, Joaquim Partagàs. Figura integrante de la colla de la calle Princesa aunque esta no fue realizada por el obrador del Ingenio, sino por el Taller el Drac Petit, de Terrassa, en el año 2002.

Joaquim Partagàs era un joven dependiente de una droguería de la ciudad que emigró con su hermano a Argentina. Allí, trabajó en una librería a la vez que empezó a mostrar cierto interés por la prestidigitación gracias, en parte, a haber visto en acción al mayor mago de Barcelona cuando estuvo en Buenos Aires: Fructuós Canonge, conocido como El gran Canonge.

Joaquim Partagás
De vuelta a España, y ya como mago profesional, Partagás fundó El Rey de la Magia y se instaló en los bajos del número 5 de la calle Princesa, para luego trasladarse al número 11 donde aún  se encuentra. En 1894, instaló en el número 30 de la Rambla un Salón mágico, inspirado en el de Robert Houdin en París y en el que realizaba tanto espectáculos de magia como proyecciones con un cinematógrafo.  Además, tenía otro local donde enseñaba el arte del escamoteo.  Por esas fechas, Partagás se autodefinía como “profesor de ciencias ocultas”.

Felicitación de año nuevo, de Joaquim Partagás,
publicada en La Vanguardia el 03/01/1900

Tras su muerte, acaecida el día de los inocentes en el año 1931, un cliente asiduo pasó a ser el nuevo amo. Se llamaba Carles Bucheli Sabater y se inició como ilusionista y prestidigitador en 1939. Su espectáculo, titulado Misterios de la India legendaria, se basaba en diversas leyendas hindús y triunfaba en el Circo Olympia de Barcelona.  Carlston era su nombre artístico y se presentaba ante el público con un turbante en la cabeza y ataviado como un prestidigitador hindú. Precisamente, la imagen de un mago con un turbante es el emblema de la tienda.